Como Batman contemplando Gotham

me asomo al abismo todavía entre las sábanas y

con las rodillas alzadas

acaricio mi insignificancia hasta que se duerme.

Solo para poder despertar.

Historia de un domingo

Un parque de atracciones. Motos de nieve a poca velocidad.

Alrededor del camino blanco, figuras de escarcha perfectamente esculpidas erigen un pasillo helado.

Sus gélidas miradas petrifican los segundos, mientras el conjunto de estatuas efímeras funciona como una suerte de éxtasis en las neuronas iniciando un viaje mental a la infancia más despreocupada.

El resultado de la postal es un lugar por el que tanto Kubrik como Wes Anderson se apasionarían.

A veces sería terrorífico, otras muchas todos querrían hacerse una foto allí.

Y así.