Mi yo feminista

Cuando esa luz se apodera de mí, también soy esa otra persona.

Miro hacia atrás y la veo.

La que no se calla, la que opina fuerte, la que se incomoda, la que siente el asiento en llamas

Y se le llena el pecho,

se le ensanchan los hombros,

crece diez centímetros,

pesa el triple,

tiene coleta de caballo y

a fin de cuentas

es alguien que se parece bastante a Xena.

Pero solo soy yo permitiéndome ser yo misma.

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