Nos leía Wes Anderson despacio

-filmando el tiempo a su azar-

entrando en el oscuro templo artificial mientras los ojos lamían el amargo de mi sudor.

Dura y blanda me rompía los dientes

-como el alma de verte allí-

Desde lejos en el azul que también fue tuyo

nació una piedra que me cuelga del estómago

la llevo y conmigo vive,

pero solo pesa un poco más

la vida.

Ojos se relamían ante el amargo cuando la carga se dejó arrastrar,

niña, niña, niña

una extraña que no llora y deja la dentadura ir

una exiliada cítrica perseguida por las rocas

en las que rompe el mar

como tú lo hiciste contra mi pecho

y no podías arreglarte

no pudiste ser puzzle,

pero fuiste

el Lego de mis sueños

-de mí-.

0

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s